12.19.2011

Cerrado por vacaciones

Por motivos personales, navideños etc. etc. etc. no voy a poder escribir durante las vacaciones. Bueno, tal vez si que puedo. Quien sabe.
Estos días no he podido escribir, ya que he estado en aquella maravillosa ciudad, protagonista de mi historia.
Si, en efecto, he estado en Nueva York. Ya viereis anécdotas, e historias relejadas en el blog.
Lo siento de verdad. En cuanto tenga tiempo vuelvo a escribir.
Gracias a las personas que estáis ahí y que vais a seguir estando.
Feliz navidad a todos! :) 








11.28.2011

25.Mis únicas ayudas

-¡Sam! ¿Que te pasa?-Justin estaba allí.
.¿Que haces aquí?
-Yo...yo venía a decirte que....bueno....que...-tartamudeó. Me cogió de la mano y me ayudo a sentarme en la cama-S, lo siento. Quiero que me perdones. En serio. Me pasé. Se me fue la cabeza. Es que, me sentí raro, no se...no se como explicarlo. Pero te quiero. Lo tienes que tener claro. Nunca en mi vida he querido tanto a nadie y...
No me lo pensé dos veces. No le dejé continuar. Le besé. Con fuerza apreté mis labios con lo suyos. Normalmente, hubiera tenido una reacción más decente, y no le hubiera besado. Me hubiera vuelo a hacer la difícil. Pero al final, hubiera vuelto a sus brazos. Pero con lo que acababa de pasar, quería vivir los pocos momentos felices que se me fueran presentando. Sin importar lo que pasara luego.
-Te he llamado mil veces esta mañana. Y no me cogías el móvil. No sabía que hacer, así que he decidido entrar por la ventana.
-Si, se me acabó ayer la batería y... no se donde tengo la cabeza.
-¿En mi?
-No, no creo-seguidamente le di un pequeño golpecito en el hombro. El me volvió a coger y me besó.
Yo reí. Estábamos en mi cama, abrazados, hablando y besándonos. Ya casi no recordaba lo que había venido ha hacer allí. De hecho, no tenía ganas de recordarlo. No quería pensar en lo que había pasado abajo. No quería creerlo todavía. Pero el me hizo recordarlo.
-Y, ¿porque venias llorando? ¿ha pasado algo?
-Mis padres...bueno...se van a...separar-decirlo en voz alta me dolió más de lo que yo había pensado-Bueno, ya lo han hecho. Mi madre ya tiene sus maletas hechas. Hoy me iré con ella. No está muy bien.
-Y, ¿como estas tu?
-Eso no importa ahora.
Me abrazó con más fuerza todavía. Luego llamaría a P. Realmente, ellos dos, eran mis únicas ayudas. Los que harían que el insufrible divorcio de mis padres, fuera más llevadero.

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Hola,
soy la escritora de este blog, y quería explicar la razón por las que no escribo tan frecuentemente. En realidad, son varias razones.
La primera, es porque no tengo tiempo. No quiero que penséis que no escribo por dejadez o por pereza, es simplemente falta de tiempo. Tengo exámenes, amigos... Además, muchas, por vuestros comentarios, pensáis, que yo solo tardo cinco minutos en escribir, cuando en realidad necesito mínimo 1h (las que escribís como yo lo comprenderéis)
Otra de las razones, es, porque últimamente, la situación que hay en mi casa no es del todo...digamos normal. También se puede decir que es todo básicamente una mierda.
Ultimamente, lo que escribo en el blog, son cosas muy personales. Cosas que siento y que vivo constantemente. Y son cosas, que se, que tu, esa persona que me esta leyendo ahora mismo, puede vivir. A veces, sentir que alguien te comprende es una buena sensación. Yo no la he sentido. Pero conservo la esperanza de que algún día si.
Gracias a esas personas, que me seguirán leyendo a pesar de lo que tarde. Sois vosotras, las que me hacéis ver que realmente merece la pena lo que escribo. En fin, cuando te gusta mucho un libro ¿no esperas a que la escritora lo termine? Suelen pasar al menos unos meses.
También me he planteado muchas veces en cerrar el blog. Pero no puedo, porque tal vez de 100 personas, 80, se cansarán, pero serán esas 20 personas, que aran que valga la pena, y que me demostrarán, que de verdad les gusta.
Y así, le digo a todo el mundo, que perdón. Perdón por no escribir. Pero que me comprendáis. He llegado a ver comentarios, ¡horribles! Una cosa es una crítica, y otra muy diferente son insultos.
Espero que sigais leyendo. Sois las mejores.
Un beso muy grande
S.

Gmail: elamornosiempreessencillo@gmail.com
Facebook: Elamor Nosiempre Essencillo

24.La noticia

Me desperte, ni siquiera llevaba el pijama puesto. Estaba tumbada en la cama, tapada por una manta. Con la ropa del día anterior todavía puesta. Mis ojos estaban hinchados de tanto llorar. No podía más. No podía soportar más el dolor que sentía en aquel momento. El dolor que Justin me había provocado. Lo que era raro, era que mis padre no me hubieran despertado. Era domingo, y de todos los días de la semana, el domingo era el más importante. Era el domingo familiar. En el que desayunábamos en familia y nos explicábamos como nos había ido la semana. Yo tendría que bajar, sonreír, y decir que mis ojeras eran porque no había pasado una buena noche. Eso era lo que yo tenía en mente la noche anterior. Pero era tarde, y todavía no sabía porque mis padres no habían hecho acto de presencia. 
Me puse algo decente de ropa y baje. Mis padres no estaban en la mesa del comedor. De hecho, estaban en el sofá. Hablaban flojo. Solo pude entender bien una pocas cosas:
-Yo creo que es demasiado pronto....-oí sollozar a mi madre. Por su todo de voz, parecía estar llorando. 
-¡No! No es una cría, asúmelo de una vez-decía con severidad mi padre. ¿Hablaban de mi? ¿Que pasaba? 
Miles de millones de ideas cruzaban mi mente a la velocidad de la luz. ¿Me enviaban a un internado a suiza? Tal vez no era tan mala idea, así no tendría que soportar volver a ver a Justin. Pensé en algo peor. Tal vez, ¿el abuelo había vuelto a enfermar? Eso ya era más probable. Tuve miedo. En ese momento, no pensé en Justin, no pensé en P. En ese momento, no pensé. Simplemente tuve miedo. 
Mi padre, se dio cuenta de mi presencia y giró la cabeza. Eso solo hizo que mi madre llorara aun más. 
-¿Que pasa?-dije con un hilo de voz. 

-Sam, hija siéntate aquí un momento. Te tenemos que dar una mala noticia-vi a mi padre más preocupado de lo normal.  
-¿Pasa algo malo?-pregunté
-Tu siéntate cariño-dijo mi madre. Yo obedecí. Algo pasaba. -Lo que pasa es que...
-Deja que se lo explique yo-interrumpió mi padre. Mi madre agachó la cabeza.-Tu sabes, que, bueno...últimamente tu madre y yo hemos ido teniendo problemas.
Tomé aliento. Por un momento me quedé sin respiración. Pensé, rebobiné la cinta de mi vida, y pensé por un momento, en alguien que no fuera yo. ¿Habían estado mal? Si. Claro que si. Mis paredes no estaban insonorizadas. Les oía discutir, muy a menudo. Cada vez más, y por cualquier tontería. La verdad, es que yo desde muy pequeña ya estaba hecha a la idea. Yo lo tenía muy claro. Recuerdo muchas noches, de niña, encerrada en mi habitación, con la cabeza entre las piernas. Tapando mis orejas, poniendo la música al máximo. Negándome a aquello. Muchas cosas empezaban a encajar. De hecho, todo empezaba a encajar. 
-Así que hemos tomado la decisión de, bueno, estar separados un tiempo. 
Mi madre parecía que ya no podía más con aquello. Dolía mucho, dolía mucho ver a mi madre así. En cambio mi padre, parecía estar bastante bien. Supe enseguida quien había roto con quien. No lo pude evitar. 
Las lagrimas empezaron a descender por mis mejillas. ¡No tenía ya suficiente! Por algún motivo, estaba siendo castigada, ¿había hecho algo malo en mi vida? ¿Merecía realmente aquello? 
-Bueno, ¿que opinas?-continuó mi padre.
"-¿Que opinó? Que mi vida es una mierda. Que nunca puedo ser feliz. Pero no porque no quiero, sino porque la vida no me deja. Que me obligáis a madurar. Que no quiero. ¡No quiero tener problemas! ¡Quiero que mi vida sea la de una chica normal de mi edad! No quiero un famoso. No quiero unos padre divorciados. ¡No quiero eso!" 
Eso era lo que yo pensaba realmente, pero en vez de decirlo, sonreí.
-Si así estais mejor, es vuestra decisión. Será a bien no a mal ¿no?
-Eso lo tiene que tener mi claro. Tu madre y yo nos llevaremos bien igualmente.
-Pues entonces me pare bien. Si así sois felices, es vuestra decisión. 
-Ahora ya me quedo más tranquilo. Es que estábamos preocupados por esto. Pensábamos que a lo mejor te lo tomarías a mal. -¿Que alojemos me lo tomaría a mal? ¿No veía mis lagrimas?-Tu madre se irá hoy a el otro apartamento. ¿Te quedas conmigo? ¿O con ella?
Todas mis cosas estaban en "casa de mi padre", era lo más cómodo. Pero vi la mirada de mi madre hacia mi, era de esperanza. 
-No, creo que me iré con mamá. 
-De acuerdo cariño.-sonrió mi padre
-Yo subiré arriba, a por mis cosas. 
Aun llorando subí las escaleras. Corriendo. Como si en 4 segundos los peldaños fueran a caer. Abrí la puerta de mi habitación. Dispuesta a entrar y tirarme en la cama. Pero algo lo impidió. O mejor dicho alguien.

11.09.2011

23. ¡Quiero ser libre!

Corrí escaleras arriba. ¡No podía ser! No podía creerlo. No quería creerlo. No quería hablar con nadie. Solo con P, claro, que ella estaba ocupada. Mi mejor amiga estaba con Dylan. Porque su vida era fácil, totalmente fácil, y yo, la envidiaba por ello. Hacía lo que quería, tenía a todos los chicos que deseaba y nunca se enamoraba. Ella nunca sentía esa sensación tan agradable de esperanza, esas calidas sonrisas, ni esa mirada tierna que hace que tu corazón se derrita. Pero tampoco sentía el miedo a perder a esa persona ni el darte cuenta de que el chico del que creías estar enamorada no es como pensabas, no tiene nada que ver.
Eso era lo que me acababa de pasar a mi. Un desilusión amorosa. Justin no era como yo había pensado. No era tan tierno, tan dulce ni tal cariñoso. No era un príncipe. Pero era de esperar. Estas cosas no me pasaban a mi. Era todo demasiado perfecto, demasiado bonito para ser cierto. No podía ser.  Yo no era la princesa de un cuento de hadas. Yo no era la protagonista de una novela de amor. Yo no era la chica que ocupa el corazón de ese chico tan guapo y tal especial.
¿Porque tenía que ser todo tan difícil? ¿Porque siempre se tiene que complicar todo? Alguien me puede decir ¿porque el amor no siempre es sencillo? ¿Porque tenemos que sufrir por amor? 
La definición de amor es: 
(Del lat. amor, -oris).
1. m. Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unción de otro ser. 
 Aquí no dice nada de que te tengan que dejar hecho una mierda. Aquí no dice eso. Pero que mas da lo que diga el diccionario. Yo digo que nos revelemos. Que luchemos contra el mundo. A la mierda el amor. A la mierda todo. Dejemos de creer en esa otra persona. Creeamos en nosotros. Salgamos, hagamos lo que nos de la gana...
Pero ni diciendo estas cosas me creía a mi misma. Estaba enamorada de el. Lo que tenía que dejar de estarlo. Olvidarme. Esa idea estaba clara en mi mente, pero no en mi corazón.
En mi corazón todavía cavia la esperanza de que viniera a por mi, con un ramo de rosas azules, y que me dijera que lo sentía.

11.08.2011

22.Miedo de sentir.

Capitulo explicado por P.
Me acerqué a el. Le abracé. Le abracé como nunca había abrazado a nadie. Le apreté contra mi. El hacía lo mismo. Sus brazos se posaban al rededor de mi cuerpo mientras yo 
hundía la cabeza en su pecho.
Nunca había hecho eso, nunca 
había dejado que nadie me viera llorar. Pero ese día hice una excepción. Ese noche, abracé a Dylan, y lloré, como si nunca hubiera llorado, saqué del mas oscuro fondo de mi corazón, todo lo malo, dejando solo, lo mejor de mi.Estábamos en el sofá de mi casa, mi madre ya hacia rato que dormía. Lo que no sabía, era si habían pasado horas o minutos. Días, meses, años... no lo sabía.
Parecía que mis lágrimas cesaban. Me acarició cariñosamente el pelo, y me dedicó una dulce sonrrisa.
-¿Ya estas mejor?-dijo 
mirándome a los ojos.
-Si-dije mientras me volvía a acomodar en su pecho-Gracias-añadí.
-No me las des. En realidad no he hecho nada. No he sido capaz de decirte nada. Soy muy torpe para estas cosas.
-Pues me has 
ayudado. Me has ayudad más que nadie me ha ayudado nunca en mi vida.
-P, ¿alguien sabe esto? Lo de tu madre digo. 
-No. Y ya se lo que me dirás; que no es nada malo, que no me tengo que avergonzar, que lo cuente, que me libere...
-No. No te voy a decir eso. Porque eso no es lo que haría yo.
¿Que era esa sensación? Sentí que me comprendía, que sabía de lo que hablaba. Que sabía como me sentía. Y así fue, con la siguiente frase me lo demostró.
-¿Porque 
gritar le al mundo lo que sientes cuando puedes sonreir y fingir que todo este bien aunque por dentro te pudras?
Me entendía. 
Dylan me entendía. No me lo pensé dos veces. Después de todo lo que acababa de pasar, le besé. Me acerqué a el, nuestras narices se tocaron, cerramos los ojos, y nos besamos.
Decir que fue el mejor beso de mi vida, era poco. La 
manera que tenía de hacer que sus labios
rozaran los mios, la manera de mover la lengua que tenía, incluso la manera de acariciar 
suavemente mi espalda haciendo circulitos con los dedos me hacía sentir como nunca. Única, y especial. 
No pensaba, simplemente le besaba, le acariciaba y dejaba que me mordisqueara la oreja de manera cariñosa.
Lo mejor de todo, fue, que no se intentó pasar. Fue poco a poco. Haciendo bromas de vez en cuando. 
SonriendomeAcariciándomeHaciendome cosquillas.
-P, por cierto-interrumpió-¿Que hora es?
Miré el reloj. ¡No me lo podía creer! No podía ser tan tarde. El, que también lo miró.
-Casi que me tendré que ir a casa ¿no?
-Son las 6 de la mañana, si, vete a casa.
Los dos 
reímos. Me daba pena que se tuviera que ir, pero ahora que me daba cuenta, estaba agotada. Me acarició la mejilla con el reverso de la mano. Me besó por ultima vez, se levantó, y se fue. Como si nada. Dejandome allí, en el sofá, estirada, y muerta de miedo por aquello tan intenso que acababa de sentir. 

10.21.2011

21. Carlos, el mejicano.

Capitulo explicado por P.

Dylan apretaba el acelerador con fuerza. Ya casi estábamos. Otra vez no, no quería volver a quedar en ridículo. Y menos delante de el. Pero mi madre era más importante que cualquier tipo de vergüenza. O que cualquier chico por guapo que fuera.
-Ya estamos aquí-dijo Dylan aparcando el coche delante de mi casa. Yo no dije nada. La voz no me salía. Solo asentí.
Me tocó la mano con delicadeza. Yo tenía la vista perdida, no pensaba en nada, pero cuando rozó mi mano...me tembló todo el cuerpo. Me cogió más fuerte de la mano. La apretó con fuerza. Y sin pensarlo, solamente dejando llevar mis emociones, dije:
-Entra conmigo por favor.
El asintió y bajamos del coche a la vez. Se aceró a mi y me rodeó con el brazo, haciendo que me sintiera mas segura. Pero yo seguía con la maldita pregunta en la cabeza: "¿Es que mi madre nunca me iba a dejar ser feliz?"
Cada paso que daba por mi inmenso jardín hacía que me sintiera peor. Los abrazos de Dylan ya no me ayudaban. Paré de golpe al llegar a la grandiosa puerta blanca. Saqué las llaves de mi bolso. Temiendo lo peor. Pero entré, ¿que remedio? Recorrimos el pasillo principal hasta llegar al comedor. Y allí estaba.
Mi madre llevaba una bata de seda, muy corta. Había bebido y un hombre de aspecto sospechoso la cogía por detrás.
-¡Mamá!-ella se dio la vuelta para  mirarme. Seguidamente empezó a reír.
-¡Hija! Mira, te presento a Carlos, es mejicano-dijo casi llorando de la risa y señalando a aquel hombre tan musculoso y con diferentes tatuajes repartidos por todo su cuerpo. Me enseñaron que no había que juzgar a la gente por su aspecto pero...Supongo que si mi madre se preocupara mas por mi y me viera agarrada con un chico con pinta de motero y encima borrachos me mataría.
-Vale mamá, ¡muy bien! Pero es tarde y ya va siendo hora que que Carlos se vaya a su casa ¿no crees?
-¿Y este chico quien es?-dijo como si no hubiera escuchado lo que acababa de decir-¿Es tu novio?
-¡No! Y eso no es lo importante ahora, mamá, as bebido demasiado, vete a la cama.
-Vale aguafiestas...-se agarró ferozmente a Carlos-Ya te llamaré-el, sonrió maliciosamente. Cogió su chaqueta, me miró con desagrado y se fue.
Mi madre, riéndose a carcajadas, se fue a la habitación. ¡Estaba harta! ¿Porque estas cosas me tenían que pasar a mi? ¿Porque no se lo podía contar a nadie? Sentía la necesidad de hacer feliz a todo el mundo, pero, ¿a mi quien me hacía feliz? Nadie, nadie lo hacía. Yo era la chica alegre, despreocupada, la que estaba siempre feliz y hacía que su vida pareciera fácil. ¿Pero alguien me conocía realmente?
Dylan, que había estado allí cogiendo mi mano con fuerza, me miró a los ojos. Los suyos, negros, firmes, potentes brillantes, mientras que los míos, claros e inseguros, a punto de descargar un mar de lagrimas deseaban la tranquilidad.

10.17.2011

Fin de semana

Me quiero disculpar. He estado muchísimos días sin escribir. Pero he estado fuera. Ya se que tendría que haber avisado. Lo siento. En serio.
Bueno, igualmente os diré, que la historia no se ha acabado. Que aun quedan muchas cosas por vivir entre Sam y Justin.
Un beso muy fuerte y recordad que podéis contactar conmigo enviando un e-mail a: elamornosiempreessencillo@gmail.com 
O agregando a Facebook a: Elamornosiempreessencillo Blogspot



10.09.2011

20.Salí del cuento de hadas

Me mojé la cara con agua fría. Me miré al espejo. Me daba asco. Pero no el, para nada. Yo me daba asco. Había salido de mi misma. Había traicionado todo lo que yo pensaba. No sabía quien era. Tal vez, parezca una exageración.
Yo siempre me había visto madura. Mayor. Pero en aquel momento me sentí estúpida, pava, como una niña de 10 años. Como aquella niña que cuando veía una escena de sexo en la televisión se tapaba los ojos.
Y Justin, había sido tan frío...Yo le quería. Y no penséis que no quería hacer esas cosas con el. ¡Claro que quería! Pero no de esa manera. ¿Que si había pensado en sexo? La respuesta es un claro SI. Pero al ponerme en la situación, me di cuenta de que no estaba preparada. Cosas de la vida. No lo entiendes hasta que te pasa.
Salí del baño. La única solución que vi en aquel momento fue hacer como si nada.
-Sam, ¿No sabrás donde están P y Dylan?
-Pues no la verdad...
-Las llaves de mi coche no están
-Y P se ha llevado su bolso y todo
-No se porque, pero tengo la sensación de que no van a volver-dijo, entonces, me miró, con una sonrisa de las suyas. Me relajé. Seguidamente, le devolví la sonrisa-Pues tendremos que coger un taxi.

Caminó delante mío. Me resultaba bastante extraño, ya que siempre me cogía de la mano, pero no quería pensar en ello. Quería sentirme relajada. Se lo tenía que contar a alguien. Necesitaba a P.
El ascensor bajaba lentamente. ¿Y si todo había cambiado? ¿Y si no volvía a ser como antes? Mi cabeza no paraba de dar vueltas, pero no mas que las que daba mi estómago.
Durante la bajada no dijo nada. Temía que en el taxi también sucediera.
-Estoy llamando a Dylan pero no me lo coge-dijo una vez le había dicho la dirección de mi casa al taxista.
-Y P lo ha apagado-hizo una mueca.
No dijo nada más. Veía Nueva York desde mi ventana. Esta vez, sin encanto ninguno. Las luces, la ciudad, la música, la gente...era una ciudad mágica, pero esa noche, para mi no.
-Ya hemos llegado-dijo el taxista parando en mi calle.
-Ya pago yo-dijo Justin.
-Vale gracias.
Se acercó a mi para despedirse. Llevaba todo el trayecto pensando en ese momento. Se acercó a mi, y me besó. No me dijo nada. No me dijo "Te llamaré" ni "Tenemos que volver a quedar enseguida". No me dijo que me quería, ni siquiera me dijo adiós. Simplemente espero a que yo saliera del coche.
Tal vez, mi cuento de hadas había acabado.

10.07.2011

19.Como ella me hace sentir...Por P.


Nota: este capítulo esta explicado por P.

De mientras que S y Justin miraban Nueva York en plan escenita de peli de amor, yo, me concentraba en Dylan. Y resultaba difícil no hacerlo. Estaba apoyado a la pared con esa postura tan sexy y una copa de champan en la mano. Me acerqué a el.
-¿Quieres?-dijo ofreciéndome su copa.
-Si-el me cedió su bebida. Seguidamente cogió la botella y  bebió a morro. Yo, le mire indignada. ¿Y yo me tenía que conformar con una copita de nada? Como se notaba que nos acabábamos de conocer.
-¿Qué?-yo no contesté. Simplemente le arrebaté la botella de entre las manos y bebí. El me miró que esa estúpida (pero ridículamente atractiva) risita irónica.-No esta mal, pero no sabes beber.
-¿Perdona?-el rió.
-Pues eso, que no sabes beber. -¿Qué yo no sabía beber? Si yo no sabía beber, ¿quién sabía?
-¿Sabes lo que te digo?-contesté. Con la frase perfecta en la punta de la lengua. Pero no la pude decir.
-No, pero ¿sabes lo que te digo yo?-interrumpió Dylan de inmediato- Que mejor, cambiemos de tema.
Entonces se me acercó. Me cogió por la cintura con esa cara de picardía que tanto me gustaba. S y Justin se habían ido. Así que estábamos solos.  Sus labios se acercaron a los míos. Sentí su olor…sus manos…finalmente, sus besos. ¡Y que besos! Tal vez es arriesgado decirlo, pero hubiera jurado que era el mejor beso de mi vida.       Pero algo grito dentro de mi. Algo, hacía que no disfrutara de, posiblemente, el tío más guapo con el que había estado.  Entonces, como de costumbre, hice caso a mi instinto, y me aparté delicadamente.
-Pues va a ser que no-pero esto, no lo dije yo, lo dijo Dylan. Yo quería decirlo, pero el se adelantó.  Pro un momento me quedé perpleja. ¿Era necesario que me quitara las palabras de la boca?
-¿Qué?
-Que no besas tan bien…-dijo con una mueca de fastidio. En aquel momento sentí TANTO ODIO.  Me acababa de decir que no hacía bien las dos cosas que mejor se me daban. ¡Solo faltaba que me dijera que vestía mal!
-Pues tranquilo, no tendrás que volver a soportar esa tortura-entonces el por primera vez en la noche, pareció sorprendido. Tal vez no le había dicho lo que se esperaba. Entonces, se acercó a mi. A mis labios. Pero no me besó. Simplemente, me hablo, muy flojo. Delicadamente. Pero con odio en sus palabras. Todo es me encantaba.
-¿Me estas diciendo que no me vas a volver a besar?-nunca me había sentido así. ¡Me daba rabia! Mucha rabia. Era como si de repente lo odiara. Y es que le odiaba, con todas mis fuerzas.
-Exactamente-el sonrió, pero algo nos interrumpió.
Mi iPhone sonaba. Me aparté de el para poder responder a la llamada. ¡Oh no! Era mi madre.
Desdé que mi padre murió mi madre no paraba de hacer tonterías. Apenas pasaba una noche en casa, y siempre me llamaba cuando tenía problemas. Nunca hablábamos, tampoco comíamos juntas, siempre me prometía que iba a cambiar.  A hacerme un poco de caso.  Pero yo ya había perdido la fe. Realmente, me había  criado sola. Exceptuando ha alguna niñera que otra.
-Dime mamá
-¿Peeeeneeelope?- dijo con la voz temblorosa. Enseguida me di cuenta de que estaba borracha. -Ven a casa por favor.
-Mamá ¿qué pasa?-se hizo el silencio- ¡Mamá! ¿Mamá?-yo gritaba, pero nadie respondía. Finalmente colgué el teléfono-¡Joder!-Esta vez si que me sentía cabreada. Cabreada era poco, también estaba preocupada. Preocupada por lo que le podía haber pasado.
Dylan me acarició por detrás. Pillándome totalmente por sorpresa. Por un momento me había olvidado de que el estaba allí. Es que, cuando hablaba con mi madre, era como si el reloj se parará, y todo lo feliz, de golpe, se borrara. Como si nada que te hubiera echo sonreír existiera. Con dos palabras, mi madre, era capaz de hacerme sentir como una adulta, responsable, como si yo fuera la madre. Por eso, cuando ella no estaba, y no tenía que hacerme caso de sus problemas, me liberaba, y hacía lo que sentía, lo que me gustaba, lo que quería.
Pero tampoco quiero hablar de mi madre con una alcohólica ni una drogadicta. Para nada.  Solo, que pasa mucho tiempo fuera. Siempre esta de viaje. Solamente ocupándose de lo suyo. 
-¿Pasa algo?-yo, con los ojos llorosos, asentí.  ¿Cómo me iba yo a mi casa ahora?
-¿Te llevo a casa?- no sabía como se había dado cuenta, pero me daba igual, simplemente asentí.
Las llaves del Lamborghini de Justin estaban encima de la mesa. Dylan las cogió.



10.03.2011

18. El error

Entramos en el lavabo. El caminaba delante mío.  Cerró la puerta. Ya estábamos allí.  Se acercó a mi. Me abrazó con fuerza, y sin ninguna ternura ni dulzura me besó.  Sentí su lengua(básicamente por que estaba en mi boca). Luego sus manos, que ya no estaban en mi cintura y me cogían fuertemente el culo.  Nuestras bocas se separaban y se volvían a juntar.
Yo simplemente le cogía. No sabía que hacer. No sabía donde tocar. ¡Parecía tonta! Justin se había liado con un montón de chicas. Eso seguro. En cambio yo, no. Me sentí como una niña pequeña. Como la niña que jugaba a ser mayor. A que era madura. En ese momento me sentí esa niña. Pero ya no lo era, y no estaba jugando a papas y a mamas.
Una de sus manos se alejó, y dejó de tocar mi piel para tocar la suya. Empecé a pensar. ¿Le tenía que tocar yo? Espera, ¿el me iba a tocar a mi?¿pero asta donde?

En mi cabeza zumbaban mil ideas. Lo que yo quería era dejarme llevar. Disfrutar del momento. Le quería, de eso estaba segura, ¿no? Si, si, le quería, o tal vez solo me convencía de ello. Siempre que me besaba se me ponía los pelos de punta, esta vez no. Esta vez noté que estaba haciendo algo que no quería.
Sus manos ya no estaban en mi culo. Estaban subiendo desde mi cintura hasta mis pechos por debajo de la camiseta. Me estampó contra una de las paredes. 
Apartó un momento sus labios de los míos. Me miró, pero no a los ojos. No miraba ningún sitio en concreto.  Cogió mi mano y la arrastro hacia….hacia….¡bueno! Hacia ESE SITIO.  ¿Qué hacía? ¿La apartaba? ¿Tocaba?
Mi estomago se retorcía de dolor. Eran los nervios. Mi cabeza iba a explotar. ¿Qué estaba haciendo? ¿Quería hacerlo?
Me sentí tonta. Me sentí estúpida y pava. En aquel momento, me odié a mi misma.  
-Toca por dentro-me susurró a la oreja
Entonces mi cabeza me gritó ¡NO! Y yo hice caso.
Me aparté de el. No podía ni mirarle a la cara. ¿Que acababa de hacer?
-Vale, da igual...-dijo Justin mientras se giraba camino a la puerta.
-Justin, ¡espera!-dije, aunque realmente no se porque. Simplemente me salió. No quería que todo acabara así. Pero el solo se giró, esperando una respuesta. No vino hacia mi. Se quedó allí plantado. Sin más. Con la mirada perdida. Y me di cuanta, había sido un error. 

Gané

Hola a todos/todas.
Bueno, estoy muy contenta y lo quiero compartir con vosotros. No se si conoceis la página de http://wambie.com/, pero allí, me presenté el otro día a un concurso que se llama: el blog del mes. Y bueno, he ganado.

Gracias a todos/todas las que leiais mi blog desde el primer día. Pero tambiés quiero dar las gracias a la gente que ha visto el enlace de este blog en Wambie y le ha dado una oportunidad. Significa mucho para mi.
Espero que os guste y digais leyendo.
Soys los mejores.
Os quiero. S. 

9.28.2011

17.Empire State Building


 -No, en serio, ¿a dónde vamos?-pregunté
-A un sitio muy cursi-comentó Dylan. Justin le fulminó con la mirada.
-Ahora lo veras-contestó con ternura
Nos habíamos bajado del coche. Ahora caminábamos hacia vete tu a saber donde. Pero bueno, tampoco era un sitio totalmente desconocido para mi. Estábamos en el centro.  Justin y yo caminábamos delante del todo. P y Dylan nos seguían en silencio. De vez en cuando, se miraban, pero nada más.
-Bueno, -dijo Justin que había parado-ya estamos aquí
Los demás también paramos. P y yo miramos hacia arriba, y las dos a la vez, como si lo tuviéramos ensayado, dijimos:
-Si, ¡venga!
 
El Empire State Building, se alzaba con grandeza. Como siempre. Pero esa noche me pareció incluso más bonito.
-Hemos alquilado una parte del mirador. Cenaremos allí.
-Ya, ¡venga!-volvimos  decir P y yo a la vez. Todos reímos.
Yo me tiré a los brazos de Justin. ¡No me lo podía creer! Desde que le conocía todo lo que me pasaba con el era bueno. Siempre estaba feliz. Siempre sonreía. No sabía lo que me iba a encontrar. Vivía con ilusión.
-Y yo, ¿a quien abrazo?-preguntó P. Justin señaló con la mirada a Dylan, quien levantaba una mano discretamente, indicando que el se ofrecía voluntario. P, le miró de arriba abajo.
-Si se porta bien,-nos dijo a Justin y a mi-al final de la noche tendrá más que un abrazo.-Dylan repasó con la mirada a P. Sus ojos decían “esta noche triunfo”. Pobre P, que no sabía lo que le esperaba.
-Vamos.
Justin me cogió de la mano. Subimos por el ascensor(claramente). En un rato llegamos al mirador. Era increíble. Había allí una mesa preparada para cuatro personas. Yo me senté en el lado izquierdo, P a mi derecha y los chicos delante de sus respectivas parejas.
-¿Y que cenaremos?-Dylan y Justin se miraron. Seguidamente se rieron.
-Eso es lo mejor de todo-dijo Dylan. Entonces, de debajo de la mesa Justin sacó una bolsa. Metió la mano y sacó nuestra cena.
-Perritos calientes-concluyó. Todos reímos.
-Pero…-continuó Dylan riendo
-Con categoría-acabó la frase su amigo. Y de debajo de la mesa, como había echo con los perritos sacó una botella de champan.  

La cena fue muy agradable. Y Dylan, aunque muy creído era muy simpático. Se notaba que  P le gustaba. Sinceramente, P me gustaba asta a mi (es una broma). Justin, empezó un poco asustado, porque mi mejor amiga adoptó su actitud de prueba y se puso dura con el. No le reía las gracias, es más, estaba constantemente dejándole mal y diciéndole cosas. Pero ni ella se pudo resistir y acabó siendo la P de siempre. La de toda la vida. Simpática, agradable y divertida.
Estábamos observando las vistas. Nueva York se lucía esa noche. En la otra punta estaban nuestros amigos. Así que estábamos solos.  Justin me abrazaba bien fuerte y me apretaba contra el, poniendo sus manos la rededor de mi cintura. Yo, tenía la cabeza apoyada en su pecho.  Me miró dulcemente, me acarició la mejilla y me besó. Un dulce beso. Casi tan dulce como el.
Entonces lo pensé. No nos habíamos liado nunca. Nos habíamos besado, pero nada mas. Y ahora, me apetecía. Eso se notó. Cuando nuestras bocas se separaron. Yo enseguida volví a buscar sus labios. Esta vez con deseo. El me cogió con más fuerza. Mientras nos estábamos besando no pensé en Dylan y P. Por suerte el si.
-S,-me susurró a la oreja, respirando con dificultad-aquí no-hizo una pausa y se mordió el labio. –Pero aquí al lado hay un lavabo.
Me quedé de piedra unos instantes. ¿Un lavabo? ¿Para que? ¿Qué le decía? ¿Me dejaba llevar? Las dudas empezaban a estallar en mi mente. Pero deje de pensar un momento y le miré a el. Fijamente a los ojos. Le cogí de la mano.
-Vamos-dije con una sonrisa no demasiado segura

9.19.2011

16.La primera vez que le vi. Por P.

Nota importante: el siguiente capitulo va ha estar escrito por P.
Bajé las escaleras acompañada de S. ¿Como sería aquel chico? Por su bien, y el mio, GENIAL. Pero aunque a veces no lo pareciera, estaba nerviosa. En mi era algo extraño. Era como una premonición. Siempre que me sentía así era porque algo muy bueno, o algo muy malo iba a pasar.
Recuerdo, que la noche en que mi padre murió apenas pude pegar ojo.
Vi a 
Justin en la puerta y a alguien(Dylan) detrás, pero no pude verle. Después de ver el beso de S y su novio y despedirme de su madre, me dispuse a salir por la puerta y ver a mi chico misterioso. Por la sensación de mi estomago pensé en lo peor. Me imaginaba a un chico timidillo, bueno, romántico, ABURRIDO.
Pero le vi...
Dylan no era así, para nada. Era tan...tan...era tan, tan que ni siquiera existen palabras para describirle. Alto, era como si tuviera la medida justa y necesaria. No me sacaba dos cabezas, pero tampoco se le veía bajito. Su medida era perfecta, precisa y adecuada. Su pelo...uff... su pelo...marrón oscuro. Su peinado era aquel tan tan de moda que apenas se puede describir, ¿lleva flequillo? ¿cresta? ¿las dos? ¡Que mas daba! Era perfecto. ¡Que ojos! Unas pestañas larguisimas y unos ojazos marrones tras ellas. Como brillaban...Su piel, morena y suave. Ni una imperfección. Nada. Su sonrisa. Sus labios. Oh sus labios. Que labios. Aquel cuerpo que tenía parecía esculpido por las manos del mejor artista.
Llevaba unos pantalones pitillos rojos y una camiseta a juego. 
También llevaba unas gafas de pasta negra. Cuando le vi estaba apoyado a la pared, con una pierna en alto (postura que le hacía tremendamente sexy) y miraba al suelo, esperando a que saliéramos de la casa.
-Bueno,-dijo 
Justin-Sam, este es Dylan-el levantó la mirada, raramente solo un segundo. Apenas se fijó en ella.
-
Ey-eso fue lo ultimo que contestó.
-Y supongo que ella es la famosa P-dijo 
Justin con toda la simpatía del mundo. Ese era mi momento. Tenía que hacerle la primera prueba.
-Seguro que más famosa que tu-me 
dio un poco de pena. Se quedó helado. Sin saber que contestar. Sam se nos adelantó.
-Y bueno, P este es 
Dylan-el volvió a levantar la mirada del suelo. Primero me miró de arriba a abajo y a medida que sus ojos me repasaban una sonrisa aparecía en su cara. Cuando hubo acabado volvió a mirarme a la cara.
-Hola-dijo haciendo notar el tiramiento de caña.
-¿Y si no hubiera estado tan buena me hubieras dicho adiós?
Lo que yo me esperaba era que se quedara en blanco. Como había hecho 
Justin, pero el sonrió más.
-Probablemente. No serías la primera ni la última.
No me esperaba esa reacción. Y me di cuenta de que el no era como los 
demás. El era como yo. Y no sabía si me cabreaba, si me enamoraba o si me ponía.
Bueno, lo último desde luego. 

9.18.2011

15.¿La quieres conocer?

Justin había conocido a mi padre, a mi madre. Les había convencido. Les tenía a ellos. Me tenía a mi. Me tenía enamorada. Enamoradísima. Pero no podía ser perfecto, aun no lo quería creer. Solo tenía que pasar por una prueba más. Si la superaba, me declaraba suya. Totalmente suya.
P era la prueba definitiva.  Definitiva, y muy complicada. A Penelope no le solían gustar los mismo chicos que a mi. Yo era más sentimental, ella no sentía. A mi me gustaban los chicos sensibles. Ella los odiaba. Yo prefería encontrar el amor y tener una relación seria. P lo detestaba, no quería enamorarse, de echo, ella no creía en el amor, y no estaba interesada en ello.
-Tienes que conocerla, en serio, es genial.
-Por lo que me cuentas...
-¡Calla! No se, ¿Sábado por la noche?¿En mi casa? Y de allí nos vamos a algún lado.
-Soy Justin Bieber. Tengo planes un sábado por la noche-no pude evitar hacer una mueca de decepción al oír aquello. Pero agradecí el estar hablando por teléfono y que el no se diera cuenta.
-Ya...es verdad-mi voz sonó ronca. Eso era precisamente lo que no quería que pasara.
-Planes que por cierto voy a cancelar
-Justin no hace falta...-dije con un hilo de esperanza en la voz.
-¿Que no hace falta? Lady Gaga puede esperar. Tu eres mas importante.
-¡Calla!-dijo sin parara de reír como una tonta enamorada.
-El sábado a las 9 estoy en tu casa y me presentas a P.
-Vale.
-S, ¿me puedo traer a mi mejor amigo? Yo lo ves justo. Tu me presentas a P y yo a Dylan.
-Claro, ¿porque no?






-Así que Dylan ¿eh?-dijo P mientras acababa de arreglarse en mi casa. Estaba impresionante como
 siempre, y ahora se acababa de pintar los labios. Lucía unos shorts tejanos y una blusa blanca por dentro de los pantalones. Y aunque hiciera calor, unos botines. Su melena rubia caía hacia los lados haciendo ondulaciones casi perfectas. Ella hacía algo, algún tipo de magia, que a la mínima que se peinara un poco iba lo suficiente elegante como para pasear por la alfombra roja a los Oscars.
-Si, es el mejor amigo de Justin.
-Ya...¿Y que tal está?
-¡P!
-¿Que?-dijo riendo.
-Pues no lo se, no le he visto nunca.
-Mmm....misterioso, eso me pone.
-¡P!
-¿Que?-puse los ojos en blanco-¿A que hora as quedado con estos?
-Pues...-dije mirando el reloj-en dos minutos. 
-Perfecto-dijo levantandose del tocador, pero sin dejar de mirarse al espejo-¿como estoy?
-Si fuera un tío, te echaría un polvo.-Penelope se quedo pensativa un segundo. Acto seguido se quitó los pantalones. La blusa llegaba por encima de las rodillas. Buscó en su bolsa unas zapatillas marrones de tiras y se las puso.
-Y ahora, aunque no fueras un tío, TAMBIÉN-esa era una de las mayores cualidades de P, hacerme reír. Aunque también era bastante buena en haciendo me llorar.
-¡Sam!¡Penelope!-gritó mi madre desde abajo-¡Dos chicos han venido a buscaros!
-¡¿Como dices?!-gritó mi padre enfurecido desde su despacho.
-Nada papá-me apresuré a contestar. Aveces mi familia podía resultar cómica.
-Bueno nena-dijo P levantandose las tetas-vamos a por esos dos.

9.04.2011

Disculpas

Hola a todos/todas.
Siento haber estado tanto tiempo sin escribir. Pero me ha sido imposible. Mi ordenador se ha roto. Y tampoco tenía manera de avisaros. Hoy, por suerte, he conseguido que me dejaran uno. Así, poco a poco, esperare a poder echar mano de un portátil e ir escribiendo capítulos.
Quiero disculparme también con mis amigas bloggers porque no he podido estar al tanto de sus últimas publicaciones.
Ahora, ya que puedo, escribiré el máximo de capítulos que mi imaginación me permita.
Me tengo que volver a disculpar,esta vez, por el capítulo anterior. Necesitaba un desahogo. Y chicas del mundo, os lo aseguro, va de maravilla publicar algo así :)
Eso es todo. Por favor, seguir leyendo y comentar!
Gracias
Un millón de besos
Sam

8.04.2011

14.Desayuno, pero sin diamantes

Desayuno-300x225.jpg-Y dime chico ¿como dices que te llamas?-Justin, que estaba en frente de mi padre tardó en asimilar la pregunta. ¿No sabía quien era? Eso le superaba.
-Justin, Justin Bieber
-Y dime, Justin Justin Bieber, ¿cuanto hace que sales con mi hija?-Justin, que se había sentado a mi lado, me miró. No sabía que decir. Yo tampoco. Se hizo el silencio. Demasiado largo.
-Pues ya sabes papá, unas semanas.- decidí intervenir.
-Y dime muchacho, ¿que intenciones tienes con mi hija?
Imaginé que se pondría colorado, que agacharía la cabeza y que se moriría de la vergüenza, pero en lugar de eso, me miró, me cogió de la mana y con una sonrisa le dijo a mi padre:
-Tratarla como se merece.-la que se murió de la vergüenza fui yo, pero aun así, lo que dijo fue precioso.
-Tratarla como se merece...más te vale. -Justin sonrió, mi padre al contrario que el no. Solo le miraba fijamente.Intentando intimidarle. No lo conseguía.
-¿A que instituto vas?
-No voy al instituto.-mi padre hizo una mueca.
-¿Trabajas?-Justin enarcó un ceja.
-Si
-¿De que si se puede saber?
-Soy cantante.
Mi madre y yo preferíamos mantenernos al margen de aquella situación. Comíamos alegremente unas tostadas mientras ellos tenían aquella divertida conversación. Pero, por donde iban los tiros, yo ya veía que tendría que intervenir.
-Musico aspirante,olvida tu sueño chico, no vas a ser famoso.
-Creo que no me ha entendido, soy Justin Bieber.
-Eso ya me lo as dicho antes.
-Papá, -interrumpí-no es una aspirantes, es famoso, cantante, con gira, CD y fans histéricas que llevan su nombre pintado en la frente.
-¿Tu te crees que me chupo el dedo?
Me levanté de la mesa y fui a por una revista. En la portada salía el, con su nuevo corte de pelo. Era de hacía ya unos meses. Volví a la mesa y se la entregué a mi padre. El miró primero la revista y luego a Justin. Todos nos miramos, y por primera vez en lo que iba de día mi padre se puso a reír.

8.03.2011

13.Besos

-Hagamos que sea verdad.
Me tumbó poco a poco, el, encima mío. Nos miramos fijamente. El me había mirado así muchas veces, pero cada vez que lo hacía era como si fuera la primera vez. Acercó sus labios a los míos. Sentía su aliento. Los dos teníamos los ojos cerrados.  Una de sus manos me acariciaba dulcemente la mejilla, la otra se perdía por mi cintura.
-No me pidas que pare por favor.
-No pares.
Dicho esto se acercó lo poco que nos separaba y nos besamos. Sentí sus labios en los míos. Fue un beso corto, intenso. Nos separamos, yo le miré, le acaricié la nuca y le atraje hacía mi. Sentí otra vez sus labios, sus besos, sus manos(y más cosas que no voy a decir).
-Entonces, ¿ahora me puedo presentar como tu novio?-dijo después de aquellos dulces minutos de besos y caricias.
-Si-volvió a besarme, pero esta vez un beso corto, delicado, romántico.

12.El despertar

Así tal cual nos despertamos por la mañana. Abrazados en mi cama. Un noche perfecta, a su lado.
-Buenos días princesa.
-Buenos días- dije acercándome mucho a sus labios. El intentó besarme, pero falló.
-Ya,¿a las 7 de la mañana me rechazas?
-A las 7, a las 8 a las 9 y a todas horas.-Justin sonrió.
-¿Te he dicho alguna vez que me encantas?
-Creo que si.
Se levantó de la cama separando nuestros cuerpos. Me miró y sonrió. ¡Oh! Que sonrisa.
-Me voy a tener que ir ya. dijo mientras se sentaba en el borde de la cama y se ponía los zapatos.
-Lo se, pero no quiero.-entonces me incorporé  y le abracé por detrás. Le empujé delicadamente hacia la cama de nuevo. El sonrió. Estaba tumbado con los pies colgando. Yo ampollando la cabeza en mis manos, mirándole desde arriba.
-¿No quieres que me vaya?
-No-negué sonriendo
-Pero me tengo que ir.
-Lo se.
-Pero no quieres que me vaya. -negué con la cabeza.-vale, no me iré, pero deja que te bese.
-Adiós Justin-los dos reímos.
Entonces oímos el ruido de una puerta que se cerraba. Seguidamente unos pasos. Justin y yo nos quedamos helados. Saltó de la cama para esconderse debajo de ella. Yo cogí el teléfono. Mi madre entró.
-Hola, cariño. ¿Ya estas despierta?-mas que despierta estaba nerviosa.
-Si, es que tenía que llamar a P.
-Ya veo-mi madre sonrió. Se lo había tragado. Estaba apunto de salir por la puerta cuando-a por cierto, no le diré nada a tu padre del chico que hay debajo de la cama. -me quedé paralizada. ¡Como lo sabía!-solo por curiosidad, ¿quien es el hombre misterioso?
Justin salió de su escondite. Rojo, como un tomate. Le daba vergüenza. Era impresionante como era capaz de salir delante de millones de personas y cantar, pero agachaba la cabeza delante de mi madre.
-Hola-murmuró
-Hola-contestó mi madre alegremente con una sonrisa.-¿Que tal?
-Bien...
-¿Tienes hambre? ¿Te quieres quedar a desayunar?
¡Oh no! Los desayunos para mis padres eran la comida más importante del día. Deseé con todas mis fuerzas que Justin pusiera una excusa y dijera que no.
-Claro, ¿Porque no?
Suspiré. Entonces Justin me miró como diciendo: "¿puedo quedarme?". Yo asentí, en fin, ya era demasiado tarde.
-Vale, pero finge que no dormiste ayer aquí. -puse los ojos como platos. ¿Pero como demonios lo sabía? La curiosidad me mataba. No lo pude evitar, pregunté.
-¿Como lo sabes?
-Samantha, por favor. Tu padre hacía lo mismo.
Salió por la puerta. Justin y yo nos miramos y reímos a la vez.
-¿Te importa que me quede a desayunar?
-No, pero cuidado con lo que dices. Mi padre es muy...exigente.
Yo estaba sentada en el borde de la cama, con las piernas colgando entonces el apoyó sus manos en mis rodillas y nos miramos fijamente a los ojos.
-¿Me presento como tu novio?
-No, eso sería presentarte como una mentira.-estábamos muy cerca.
Rió irónicamente. Apartó una mano de mi rodilla, me acarició dulcemente el pelo, se acercó un poco más a mi, besó mi mejilla delicadamente, como si fuera de porcelana, como si me fuera a romper, y luego me susurró al oído:
-Hagamos que sea verdad.

7.15.2011

Aviso

Cerrado por vacaciones 


Hola a todos. Quiero agradecer que leáis este blog y espero que os guste. Pero necesito una vacaciones. Bueno, no las necesito, es que se ha planeado así. Por eso quería avisar de que estaré unas dos o tres semanas sin escribir ya que me voy a una campamento de verano. Bueno, pero para que no os quedéis con la intriga de lo que va ha pasar más adelante (o tal vez eso es provoque más todavía) aquí os dejo un resumen de alguna de las cosas que van a pasar: 

-Sam, hija siéntate aquí un momento. Te tenemos que dar una mala noticia.-vi a mi padre más preocupado de lo normal.  
-¿Pasa algo malo?-pregunté
-Tu siéntate cariño-dijo mi madre. Yo obedecí. Algo pasaba. Mi madre tenía los ojos llorosos. -Lo que pasa es que...
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Alguien llamó a la puerta. 
-Perdone, la señorita Samanta.
-Si, soy yo.
-Pues este paquete es para ti.
Lo cogí, me despedí del repartidor y cerré la puerta.  ¿Un paquete? Y bastante grande la verdad. Bueno, grande era poco. Habían tres cajas. Una enorme y dos más pequeñas. Empecé a abrir de la más grande a la más pequeña. ¡Madre mía! En la caja ponía...¡Valentino! Saqué rápidamente la tapa. Era un vestido. Largo, precioso. El vestido de mis sueños. Un Valentino. 
Abrí la otra caja. La mediana. ¡Christian Louboutin! ¡Eran unos Christian Louboutin! Ansiosa, abrí el último paquete. ¡Tiffany's! Me estaba volviendo loca. ¿Que era todo aquello? Había una tarjeta. 
"Si que eres importante. Lo siento, he sido un capullo. No vamos a los Grammy. La limusina pasa a las 8:00. Tráete una bolsa con el pijama y algo de ropa para maña. Te quedas a dormir en mi hotel. Lo siento de nuevo. Besos preciosa"

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-P, ¿estas segura?
-Si
-P...engañarme a mi no esta bien, pero engañarte a ti misma es peor. 
-Yo no me engaño. No estoy enamorada. ¿Yo? ¿Enamorada? ¡¿Estamos todos locos o que?!- 
¿P, enamorada? Era difícil de creer, pero nunca he visto que mirara a nadie de la manera en que le miraba a el. 


7.14.2011

11.La visita

Yo dormía tranquilamente cuando me llevé un susto de muerte. Oí un ruido en mi ventana. Me levanté de un salto. ¿Que había sido eso? ¿Un ladrón? Me asusté mucho. Muchísimo. Esperé unos segundos.
Nada. Se hizo el silencio. "Toc Toc" volvió a sonar algo en mi ventana. Encendí la luz. Entonces sonreí. No era un ladrón. Me acerqué a la ventana y la abrí con cuidado de no hacer demasiado ruido. No quería despertar a mis padres. Me hubiera metido en un buen lío.
Justin entró en mi habitación.
-¿Que haces aquí?-susurré.
-Te echaba de menos. -dijo mientras se encogía de hombros.
-Pero si nos hemos visto esta mañana- repliqué, pero yo también le echaba de menos.
-De eso hace ya mucho tiempo. -entonces mi miró de arriba a abajo. Llevaba un camisón de colores claros. Corto, muy corto. No esperaba visita. Un sonrisa picara apareció en su hermoso rostro.
-Te odio. -el sonrió, pero esta vez, con dulzura, y me abrazó por la cintura.
-Bonita habitación-dijo-es muy...rosa-reí. El me dio un beso en la frente.
Con toda la libertad del mundo, y como si estuviera en su propia casa, se tumbó en mi cama. Yo cogí un cojín y se lo tiré a la cara. Entonces me acerqué a donde estaba el. Justin se incorporó, y sus piernas colgaban del borde de la cama. Me volvió a mirarme como antes. Con deseo. Puso sus manos en mis piernas y me empujó hacia el. Se volvió a tumbar, pero esta vez, yo encima de el. Sus labios se acercaron mucho a los míos. Cerramos los ojos, pero no quería volver a besarle. Empezaría a pensar que me podría besar cuando quisiera, y yo no quería eso.
-Justin, no. -entonces me aparté de encima suyo y me tumbé a su lado. El me miró y sonrió. Luego besó mi mejilla y me cogió de la mano.
-No quiero volver a casa esta noche. Mi padre ha venido de visita y no para de discutir con mi madre.
-Bueno, de momento te dejo quedarte un rato aquí.
-Gracias-solté su mano y me metí en la cama. El, se quitó las bambas y me imitó.
Entre las sabanas nos abrazamos y empezamos ha hablar. Esta vez de cosas más intimas. Problemas familiares y cosas así. Nunca me había sincerado así con nadie. Ni con P.
-S, tengo que decirte una cosa
-Lo que quieras
-Cuando te besé en el parque, sentí algo que nunca había sentido.-tragó saliva- te lo digo en serio, es que cuando te veo, o cuando oigo tu voz....se me acelera el corazón, pero al besarte...sentí algo en el estomago. Algo que nunca he sentido ni creí que sentiría jamás.-con esas palabras me quedé helada. Yo también sentía lo mismo. Ni yo lo hubiera dicho mejor. Era increíble. Cada vez estaba más enamorada de ese chico.
-Justin...quédate aquí esta noche. Mañana por la mañana nos levantamos temprano y te vas.-Justin asintió.
Entonces si que nos abrazamos mucho más fuerte y dormimos tranquilamente.

10.Explicaciones

-¡Ya estoy en casa! -grité al entrar por la puerta.
-Hola cariño-me saludó mi madre desde la cocina. Fui con ella y le dí un beso. Llevaba un jersey de cuello alto. ¡Con el calor que hacía!
La verdad es que mi madre era bastante guapa. Y no lo digo porque fuera mi madre, sino porque lo era. Pero no nos parecíamos. A decir verdad, no me parecía a ninguno de mis padre. Pero eso tampoco estaba mal del todo. Mi padre tenía una nariz muy fea. Y el cuerpo de mi madre era demasiado delgado. No quería eso. Yo ya me gustaba.
-Hola mama
-¿Que tal la mañana?
-Muy bien-dije mientras me metía un trozo de manzana a la boca.
-¡Que collar más bonito! -dijo sonriendo mientra miraba mi llave de Tiffany's.
-Gracias
-¿De donde lo has sacado?
-Es un regalo.
-Del chico que estaba contigo en el coche.-¿nos había visto?
-Si
-Y por eso le has abrazado así
-Aja
-¿Y ese chico es tu novio?-casi me atraganté al oír aquello. No podía haberlo entendido bien. Pero por otro lugar, mi madre era la única capaz de pasar del "buenos días" al "¿Eres virgen?"
-¿Que?
-Si...el chico que te acompañaba...-dijo mientras cortaba una zanahoria con total tranquilidad.
-¿Que? ¡No!
-Vale, vale...pero se le ve muy guapo-me encogí de hombros. Muy guapo era poco.
-Si, supongo que si que es guapo.
-Me lo puedes contar
-¿El que?
-Si es tu novio. Yo lo entenderé.
-Mamá, no es mi novio. ¿Sabes quien es?
-¿Como iba a saberlo? Si no me cuantas nada. -reí- ¿Es un compañero de clase?
-No
-¿A que instituto va?
-No va al instituto.
-¿Trabaja?
-Si.
-¿De que?
-Pues graba CDs, firma autógrafos y va de gira por todo el mundo.-mi madre me miró extrañada. -Mamá, es Justin Bieber.-mi madre abrió los ojos de para en par.
-¿Que?
-Ya sabes, el cantante. Le conocí después de su concierto.
Se quedó sin palabras. Yo tampoco hubiera sabido que decir.
-¿Sientes algo por ese chico? -estaba perpleja. La miré con cara de no entender lo que me decía- Cariño, yo solo quiero que tu primera vez sea especial .
-¡Mamá!-eso fue lo último que le dije, luego subí a mi habitación. No quería oír ni una sola palabra más. Esa reacción era típica de mi madre. Hablarme de sexo era muy importante para ella, pero para mi era lo peor. No quería hablar de eso con mi madre. Mi primera vez ya llegaría, no tenía prisa. Pero eso, ella no lo entendía. Mi madre debía de pensar que yo lo quería hacer ¡YA! Pues no, no era verdad. Yo siempre pensé que tenía que ser cuando llegara el momento. Con ese príncipe azul de los cuantos.
¿Tal vez Justin?

7.12.2011

9.Desayuno con diamantes. (Parte 6)

Llegamos a mi casa. Aparqué el coche en la entrada y miré a Justin.
-¿Que tal lo he hecho?
-Bueno...no esta mal.-puse los ojos en blanco. El se acercó a mi y besó mi mejilla.-lo as hecho genial.
Sonreí satisfecha. El volvió a darme un dulce beso. Justin salió primero y me abrió la puerta cogiéndome de la mano para ayudarme a salir.
-Gracias Romeo- aprovechó que tenía mi mano cogida y me empujó contra el suavemente. Estábamos empotrados contra el coche. La atracción era demasiada.
-De nada Julieta-dijo con su cara pegada casi a la mía. Se me aceleró el corazón. -Se que no té puedo besar, pero eres demasiada tentación...-dijo mirándome con deseo. Aun no conocía esa faceta suya. Pero en seguida me volvió loca. Le di un pequeño empujoncito que le apartó de mi.
-Pues aprende a controlar la tentación.- Justin sonrió. Yo me fui para casa.
El se quedó allí, observándome desde el coche. Pero entonces pegó un brinco como si se hubiera olvidado de algo. Yo ya estaba en la puerta de casa.
-¡S espera!-gritó, y entonces metió la mano en uno de los bolsillos de su chaqueta.
Sacó algo. Algo que no alcancé ver. Me lo tiró desde lejos. ¡Menudo lanzamiento! Lo cogí, aun sin saber que era. Abrí la mano. Allí estaba. La llave. La llave de Tiffany's. Aquel collar perfecto. Increíblemente bonito e increíblemente caro. Pero era mío. El me lo había regalado. Eso lo hacía aun más especial.
Apreté la lave con fuerza en mi mano y salí corriendo asta Justin. Le abracé. Le abracé como si fuera la ultima vez. No paraba de reír. No lo podía evitar. Era feliz. A su lado, era imposible no serlo.
-Gracias-le susurré.
-Te lo mereces.-noté su sonrisa en mi oreja.
Le besé en la comisura de la boca. No quería besarle en los labios, pero algo era algo. "Poco a poco" me dije.
Entonces si que se fue. Arrancó el coche y antes de que se acabara de ir, ya le echaba de menos.
Enseguida me di cuenta de que había sido la típica escena de las películas de amor. Pero esta vez era real. Toda chica sueña con una. Un cuento de hadas, un príncipe azul. Yo ya tenía al mio, y tenía pelo largo.
En lo que no pensé es en que mis padres me miraban desde la ventana. Eso lo supe después. Pero ya os lo contaré en el siguiente capitulo. Solo os digo que "los capítulos 9" se han acabado.

7.11.2011

9.Desayuno con diamantes. (Parte 5)

Sentí algo. De eso estoy segura. Fue corto, pero intenso. No es a lo que llamaríamos "un morreo". Pero, aun así fue el mejor beso que me habían dado en mi vida. Enseguida abrimos los ojos y sonreímos. A pesar de haber sentido cosas que nunca había sentido estaba confundida. ¡Seguía siendo muy pronto! No hacía ni una semana que hablábamos por teléfono. Justin notó la preocupación en mi mirada. 
-¿Demasiado pronto?- Se había dado cuenta ¡Pero que mono! Me hubiera gustado decirle que quería estar con el ¡YA! pero eso hubiera sido engañarme a mi misma, y lo peor de todo, engañarle a el. Así que asentí. El hizo una mueca de fastidio.-Bueno-dijo recobrando la sonrisa- al menos me han dado el mejor beso de mi vida.
-¡Calla!-dije dándole una golpecito en el hombro. Luego le abracé y besé su mejilla. Estaba ardiendo, supuse que la mía también. 
-S, ¿A que hora té tienes que ir?
-Pues debería de estar en casa para comer. ¿Que hora es?-pregunté
-Si quieres llegar a casa a comer, tarde.
-¿Que?-¡Otra vez no!
-An
da vamos. Que té llevo en coche.-dijo levantándose y extendiendo su mano para que se la cogiera. Yo lo hice. 
El coche no estaba demasiado lejos, estaba en un parking  a unas manzanas de allí. Entramos en el increíblemente Lamborghini blanco. Justin se sentó en el asiento del conductor y yo en el del copiloto. Pero entonces volvió a poner esa cara, como si se le hubiera ocurrido una idea. 
-¿Quieres conducir? 
-¿Que? ¡Estas loco!
-¿No tienes el carnet?
-No
-¿Cuantos años tienes?
-16
-¿Y no tienes el carnet?-dijo entre risas
-No
-¿As conducido alguna vez?
-Bueno si, he hecho practicas con el coche de mi padre. 
-¿Y porque no quieres conducir este?
-¡Porque es un Lamborghini!
-¡Que más da! ¡Conduce!
-¿Y si nos para la policía?
-¡Va tonta! Con este coche y con Justin Bieber, ¿como te van a parar? -me bajé de coche
-Como tengamos un accidente, no me eches la culpa.-el también se bajó del coche y cambiamos de sitio. Yo ahora estaba al volante. ¡Que miedo!  La verdad es que había conducida muchas veces y lo hacía bastante bien, pero me daba miedo rallar el coche o que me parara la policía. Era una locura, un locura que quería hacer. Las llaves estaban puestas. Puse el coche en marcha. 
Ese coche se conducía perfectamente. Puse la radio. Justo sonaba Baby. Justin resopló. Se acercó para cambiar la emisora. Yo le dí un manotazo. 
-Tengo un poco  rallada esta canción.
-Pus a mi me gusta. Es de mi cantante preferido.-Justin volvió a reír. Entonces empecé a cantarla. Justin reía de tal manera que creí que se iba a mear encima. 



7.08.2011

9.Desayuno con diamantes. (Parte 4)

Estaba en un parque solitario, abrazada a Justin Bieber y lo único que sabía es que le quería besar.
Tragué saliva. No sabía lo que me pasaba. Estaba allí con el. Abrazados bajo las sombras de los arboles. Inconsciente mente mis ojos se cerraban. Poco a poco dejé caer mis brazos. Ya no estaba rígida. Ya no estaba tensa. Ahora estaba relajada, tranquila.  Notaba su respiración. El también tenía los ojos cerrados y sus dedos jugueteaban por mi piel. 
Me acariciaba dulcemente la espalda mientras respirábamos con dificultad. Aquello se me hizo eterno cuando en realidad fueron escasos segundos, pero me encantaba y por mi hubiera durado mil años. 
Pero los milímetros que separaban nuestras bocas se fuero reduciendo. Su nariz rozaba la mía. Mis labios se posaron sobre los de el, y así, se hundieron en un dulce beso.