7.15.2011

Aviso

Cerrado por vacaciones 


Hola a todos. Quiero agradecer que leáis este blog y espero que os guste. Pero necesito una vacaciones. Bueno, no las necesito, es que se ha planeado así. Por eso quería avisar de que estaré unas dos o tres semanas sin escribir ya que me voy a una campamento de verano. Bueno, pero para que no os quedéis con la intriga de lo que va ha pasar más adelante (o tal vez eso es provoque más todavía) aquí os dejo un resumen de alguna de las cosas que van a pasar: 

-Sam, hija siéntate aquí un momento. Te tenemos que dar una mala noticia.-vi a mi padre más preocupado de lo normal.  
-¿Pasa algo malo?-pregunté
-Tu siéntate cariño-dijo mi madre. Yo obedecí. Algo pasaba. Mi madre tenía los ojos llorosos. -Lo que pasa es que...
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Alguien llamó a la puerta. 
-Perdone, la señorita Samanta.
-Si, soy yo.
-Pues este paquete es para ti.
Lo cogí, me despedí del repartidor y cerré la puerta.  ¿Un paquete? Y bastante grande la verdad. Bueno, grande era poco. Habían tres cajas. Una enorme y dos más pequeñas. Empecé a abrir de la más grande a la más pequeña. ¡Madre mía! En la caja ponía...¡Valentino! Saqué rápidamente la tapa. Era un vestido. Largo, precioso. El vestido de mis sueños. Un Valentino. 
Abrí la otra caja. La mediana. ¡Christian Louboutin! ¡Eran unos Christian Louboutin! Ansiosa, abrí el último paquete. ¡Tiffany's! Me estaba volviendo loca. ¿Que era todo aquello? Había una tarjeta. 
"Si que eres importante. Lo siento, he sido un capullo. No vamos a los Grammy. La limusina pasa a las 8:00. Tráete una bolsa con el pijama y algo de ropa para maña. Te quedas a dormir en mi hotel. Lo siento de nuevo. Besos preciosa"

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-P, ¿estas segura?
-Si
-P...engañarme a mi no esta bien, pero engañarte a ti misma es peor. 
-Yo no me engaño. No estoy enamorada. ¿Yo? ¿Enamorada? ¡¿Estamos todos locos o que?!- 
¿P, enamorada? Era difícil de creer, pero nunca he visto que mirara a nadie de la manera en que le miraba a el. 


7.14.2011

11.La visita

Yo dormía tranquilamente cuando me llevé un susto de muerte. Oí un ruido en mi ventana. Me levanté de un salto. ¿Que había sido eso? ¿Un ladrón? Me asusté mucho. Muchísimo. Esperé unos segundos.
Nada. Se hizo el silencio. "Toc Toc" volvió a sonar algo en mi ventana. Encendí la luz. Entonces sonreí. No era un ladrón. Me acerqué a la ventana y la abrí con cuidado de no hacer demasiado ruido. No quería despertar a mis padres. Me hubiera metido en un buen lío.
Justin entró en mi habitación.
-¿Que haces aquí?-susurré.
-Te echaba de menos. -dijo mientras se encogía de hombros.
-Pero si nos hemos visto esta mañana- repliqué, pero yo también le echaba de menos.
-De eso hace ya mucho tiempo. -entonces mi miró de arriba a abajo. Llevaba un camisón de colores claros. Corto, muy corto. No esperaba visita. Un sonrisa picara apareció en su hermoso rostro.
-Te odio. -el sonrió, pero esta vez, con dulzura, y me abrazó por la cintura.
-Bonita habitación-dijo-es muy...rosa-reí. El me dio un beso en la frente.
Con toda la libertad del mundo, y como si estuviera en su propia casa, se tumbó en mi cama. Yo cogí un cojín y se lo tiré a la cara. Entonces me acerqué a donde estaba el. Justin se incorporó, y sus piernas colgaban del borde de la cama. Me volvió a mirarme como antes. Con deseo. Puso sus manos en mis piernas y me empujó hacia el. Se volvió a tumbar, pero esta vez, yo encima de el. Sus labios se acercaron mucho a los míos. Cerramos los ojos, pero no quería volver a besarle. Empezaría a pensar que me podría besar cuando quisiera, y yo no quería eso.
-Justin, no. -entonces me aparté de encima suyo y me tumbé a su lado. El me miró y sonrió. Luego besó mi mejilla y me cogió de la mano.
-No quiero volver a casa esta noche. Mi padre ha venido de visita y no para de discutir con mi madre.
-Bueno, de momento te dejo quedarte un rato aquí.
-Gracias-solté su mano y me metí en la cama. El, se quitó las bambas y me imitó.
Entre las sabanas nos abrazamos y empezamos ha hablar. Esta vez de cosas más intimas. Problemas familiares y cosas así. Nunca me había sincerado así con nadie. Ni con P.
-S, tengo que decirte una cosa
-Lo que quieras
-Cuando te besé en el parque, sentí algo que nunca había sentido.-tragó saliva- te lo digo en serio, es que cuando te veo, o cuando oigo tu voz....se me acelera el corazón, pero al besarte...sentí algo en el estomago. Algo que nunca he sentido ni creí que sentiría jamás.-con esas palabras me quedé helada. Yo también sentía lo mismo. Ni yo lo hubiera dicho mejor. Era increíble. Cada vez estaba más enamorada de ese chico.
-Justin...quédate aquí esta noche. Mañana por la mañana nos levantamos temprano y te vas.-Justin asintió.
Entonces si que nos abrazamos mucho más fuerte y dormimos tranquilamente.

10.Explicaciones

-¡Ya estoy en casa! -grité al entrar por la puerta.
-Hola cariño-me saludó mi madre desde la cocina. Fui con ella y le dí un beso. Llevaba un jersey de cuello alto. ¡Con el calor que hacía!
La verdad es que mi madre era bastante guapa. Y no lo digo porque fuera mi madre, sino porque lo era. Pero no nos parecíamos. A decir verdad, no me parecía a ninguno de mis padre. Pero eso tampoco estaba mal del todo. Mi padre tenía una nariz muy fea. Y el cuerpo de mi madre era demasiado delgado. No quería eso. Yo ya me gustaba.
-Hola mama
-¿Que tal la mañana?
-Muy bien-dije mientras me metía un trozo de manzana a la boca.
-¡Que collar más bonito! -dijo sonriendo mientra miraba mi llave de Tiffany's.
-Gracias
-¿De donde lo has sacado?
-Es un regalo.
-Del chico que estaba contigo en el coche.-¿nos había visto?
-Si
-Y por eso le has abrazado así
-Aja
-¿Y ese chico es tu novio?-casi me atraganté al oír aquello. No podía haberlo entendido bien. Pero por otro lugar, mi madre era la única capaz de pasar del "buenos días" al "¿Eres virgen?"
-¿Que?
-Si...el chico que te acompañaba...-dijo mientras cortaba una zanahoria con total tranquilidad.
-¿Que? ¡No!
-Vale, vale...pero se le ve muy guapo-me encogí de hombros. Muy guapo era poco.
-Si, supongo que si que es guapo.
-Me lo puedes contar
-¿El que?
-Si es tu novio. Yo lo entenderé.
-Mamá, no es mi novio. ¿Sabes quien es?
-¿Como iba a saberlo? Si no me cuantas nada. -reí- ¿Es un compañero de clase?
-No
-¿A que instituto va?
-No va al instituto.
-¿Trabaja?
-Si.
-¿De que?
-Pues graba CDs, firma autógrafos y va de gira por todo el mundo.-mi madre me miró extrañada. -Mamá, es Justin Bieber.-mi madre abrió los ojos de para en par.
-¿Que?
-Ya sabes, el cantante. Le conocí después de su concierto.
Se quedó sin palabras. Yo tampoco hubiera sabido que decir.
-¿Sientes algo por ese chico? -estaba perpleja. La miré con cara de no entender lo que me decía- Cariño, yo solo quiero que tu primera vez sea especial .
-¡Mamá!-eso fue lo último que le dije, luego subí a mi habitación. No quería oír ni una sola palabra más. Esa reacción era típica de mi madre. Hablarme de sexo era muy importante para ella, pero para mi era lo peor. No quería hablar de eso con mi madre. Mi primera vez ya llegaría, no tenía prisa. Pero eso, ella no lo entendía. Mi madre debía de pensar que yo lo quería hacer ¡YA! Pues no, no era verdad. Yo siempre pensé que tenía que ser cuando llegara el momento. Con ese príncipe azul de los cuantos.
¿Tal vez Justin?

7.12.2011

9.Desayuno con diamantes. (Parte 6)

Llegamos a mi casa. Aparqué el coche en la entrada y miré a Justin.
-¿Que tal lo he hecho?
-Bueno...no esta mal.-puse los ojos en blanco. El se acercó a mi y besó mi mejilla.-lo as hecho genial.
Sonreí satisfecha. El volvió a darme un dulce beso. Justin salió primero y me abrió la puerta cogiéndome de la mano para ayudarme a salir.
-Gracias Romeo- aprovechó que tenía mi mano cogida y me empujó contra el suavemente. Estábamos empotrados contra el coche. La atracción era demasiada.
-De nada Julieta-dijo con su cara pegada casi a la mía. Se me aceleró el corazón. -Se que no té puedo besar, pero eres demasiada tentación...-dijo mirándome con deseo. Aun no conocía esa faceta suya. Pero en seguida me volvió loca. Le di un pequeño empujoncito que le apartó de mi.
-Pues aprende a controlar la tentación.- Justin sonrió. Yo me fui para casa.
El se quedó allí, observándome desde el coche. Pero entonces pegó un brinco como si se hubiera olvidado de algo. Yo ya estaba en la puerta de casa.
-¡S espera!-gritó, y entonces metió la mano en uno de los bolsillos de su chaqueta.
Sacó algo. Algo que no alcancé ver. Me lo tiró desde lejos. ¡Menudo lanzamiento! Lo cogí, aun sin saber que era. Abrí la mano. Allí estaba. La llave. La llave de Tiffany's. Aquel collar perfecto. Increíblemente bonito e increíblemente caro. Pero era mío. El me lo había regalado. Eso lo hacía aun más especial.
Apreté la lave con fuerza en mi mano y salí corriendo asta Justin. Le abracé. Le abracé como si fuera la ultima vez. No paraba de reír. No lo podía evitar. Era feliz. A su lado, era imposible no serlo.
-Gracias-le susurré.
-Te lo mereces.-noté su sonrisa en mi oreja.
Le besé en la comisura de la boca. No quería besarle en los labios, pero algo era algo. "Poco a poco" me dije.
Entonces si que se fue. Arrancó el coche y antes de que se acabara de ir, ya le echaba de menos.
Enseguida me di cuenta de que había sido la típica escena de las películas de amor. Pero esta vez era real. Toda chica sueña con una. Un cuento de hadas, un príncipe azul. Yo ya tenía al mio, y tenía pelo largo.
En lo que no pensé es en que mis padres me miraban desde la ventana. Eso lo supe después. Pero ya os lo contaré en el siguiente capitulo. Solo os digo que "los capítulos 9" se han acabado.

7.11.2011

9.Desayuno con diamantes. (Parte 5)

Sentí algo. De eso estoy segura. Fue corto, pero intenso. No es a lo que llamaríamos "un morreo". Pero, aun así fue el mejor beso que me habían dado en mi vida. Enseguida abrimos los ojos y sonreímos. A pesar de haber sentido cosas que nunca había sentido estaba confundida. ¡Seguía siendo muy pronto! No hacía ni una semana que hablábamos por teléfono. Justin notó la preocupación en mi mirada. 
-¿Demasiado pronto?- Se había dado cuenta ¡Pero que mono! Me hubiera gustado decirle que quería estar con el ¡YA! pero eso hubiera sido engañarme a mi misma, y lo peor de todo, engañarle a el. Así que asentí. El hizo una mueca de fastidio.-Bueno-dijo recobrando la sonrisa- al menos me han dado el mejor beso de mi vida.
-¡Calla!-dije dándole una golpecito en el hombro. Luego le abracé y besé su mejilla. Estaba ardiendo, supuse que la mía también. 
-S, ¿A que hora té tienes que ir?
-Pues debería de estar en casa para comer. ¿Que hora es?-pregunté
-Si quieres llegar a casa a comer, tarde.
-¿Que?-¡Otra vez no!
-An
da vamos. Que té llevo en coche.-dijo levantándose y extendiendo su mano para que se la cogiera. Yo lo hice. 
El coche no estaba demasiado lejos, estaba en un parking  a unas manzanas de allí. Entramos en el increíblemente Lamborghini blanco. Justin se sentó en el asiento del conductor y yo en el del copiloto. Pero entonces volvió a poner esa cara, como si se le hubiera ocurrido una idea. 
-¿Quieres conducir? 
-¿Que? ¡Estas loco!
-¿No tienes el carnet?
-No
-¿Cuantos años tienes?
-16
-¿Y no tienes el carnet?-dijo entre risas
-No
-¿As conducido alguna vez?
-Bueno si, he hecho practicas con el coche de mi padre. 
-¿Y porque no quieres conducir este?
-¡Porque es un Lamborghini!
-¡Que más da! ¡Conduce!
-¿Y si nos para la policía?
-¡Va tonta! Con este coche y con Justin Bieber, ¿como te van a parar? -me bajé de coche
-Como tengamos un accidente, no me eches la culpa.-el también se bajó del coche y cambiamos de sitio. Yo ahora estaba al volante. ¡Que miedo!  La verdad es que había conducida muchas veces y lo hacía bastante bien, pero me daba miedo rallar el coche o que me parara la policía. Era una locura, un locura que quería hacer. Las llaves estaban puestas. Puse el coche en marcha. 
Ese coche se conducía perfectamente. Puse la radio. Justo sonaba Baby. Justin resopló. Se acercó para cambiar la emisora. Yo le dí un manotazo. 
-Tengo un poco  rallada esta canción.
-Pus a mi me gusta. Es de mi cantante preferido.-Justin volvió a reír. Entonces empecé a cantarla. Justin reía de tal manera que creí que se iba a mear encima. 



7.08.2011

9.Desayuno con diamantes. (Parte 4)

Estaba en un parque solitario, abrazada a Justin Bieber y lo único que sabía es que le quería besar.
Tragué saliva. No sabía lo que me pasaba. Estaba allí con el. Abrazados bajo las sombras de los arboles. Inconsciente mente mis ojos se cerraban. Poco a poco dejé caer mis brazos. Ya no estaba rígida. Ya no estaba tensa. Ahora estaba relajada, tranquila.  Notaba su respiración. El también tenía los ojos cerrados y sus dedos jugueteaban por mi piel. 
Me acariciaba dulcemente la espalda mientras respirábamos con dificultad. Aquello se me hizo eterno cuando en realidad fueron escasos segundos, pero me encantaba y por mi hubiera durado mil años. 
Pero los milímetros que separaban nuestras bocas se fuero reduciendo. Su nariz rozaba la mía. Mis labios se posaron sobre los de el, y así, se hundieron en un dulce beso.  

9.Desayuno con diamantes. (Parte 3)

Mi historia de amor continuaba. Entramos en Tiffany's y un hombre empezó a enseñarnos cosas. Todo era absolutamente increíble. Cada brillante, cada cadena, asta el polvo de aquella tienda era asombroso. Y  también exageradamente caro.
-¿S, que té parece esto?-dijo enseñándome unos pendientes a conjunto con una anillo.
-Hombre...no me mata. ¿No le gustaría más una collar?
-Puede ser, pero la veo mucho con collares.
-A mi me encantan.-entonces Justin me miró como si se le hubiera encendido la bombilla y hubiera tenido una ideo brillante.
-Bueno, pues vamos a mirar collares entonces.-el hombre que nos atendía empezó a sacar modelos. Los habías que eran preciosos, igual que los había soso y otros recargados. Pero cada uno tenía su magia. Una magia particular, especial, única.
Y entonces sacó las llaves. No las llaves de casa, ni las del coche, sino las llaves de Tiffany's. Collares con una llave. Un creación estúpida pero maravillosa. Se veía tan arreglado, tan formal e informal a la vez. Me fijé en especial en una. Era dorada, sencilla, sin brillantes ni dibujos. Fue amor a primer vista.
La acaricié como si fuera el tesoro más preciado del mundo. Me quedé atónita mirándola, como hipnotiza.
-¿Té gusta?-dijo Justin que se había dado cuenta.
-Si-dije apartando la vista del collar y mirándole a los ojos. No sabía cual de los dos era más hermoso. Bueno si, sus ojos desde luego.
-Bueno-torció el gesto-no creo que eso le vaya a gustar a mi madre.-suspiré.
-Lo se-me miró con ternura y me besó la mejilla. Sonreí.
-En cambio este...-dijo señalando un collar con forma de corazón. Era bonito, pero no tanto como la llave.-Si, estoy convencido, le encantará. Me lo llevo.
-De acuerdo-dijo el hombre.-¿Para regalo?
-Si, por favor.
Nos dieron el paquete y salimos. Ya una vez en la puerta Justin se dio cuenta de que se había olvidado algo.
-¡Ostia!¡Las gafas de sol! Espera aquí una momento.
-Vale-y entonces salió corriendo otra vez hacía la joyería.
Aproveché para escribirle un SMS a P.  "Tía, todo va genial. Me ha llevado a Tiffany's. Normal que té acordaras de la dirección...Esta siendo tope de mono. Me ha traído el desayuno y me lo he comido mirando el escaparate. Ya té contaré los detalles en persona. Mil besos. :) <3" 
Entonces volvió y yo guardé el móvil.
-¿Que vamos ha hacer ahora?
-Pues algo que no se en esta calle porque esta llena de gente.
-De acuerdo.
-S, se de un parque de por aquí cerca que nunca va mucha gente...-yo hubiera ido con el asta el fin del mundo si hiciera falta.
-Me parece bien-entonces me cogió la mano muy fuerte.
El parque estaba justo al lada. Nos sentamos en un banco tranquilamente. Si era verdad que no había casi nadie. Pero era una lastima. El parque era precioso.
-¿Sabes en lo que estaba pensando?-empecé a conversar.
-¿En que?
-En la manera de saludarse de los chicos y las chicas.
-¿Que?-dijo riendo
-¿Nunca te has fijado? Las chicas nos saludamos con un ¡Hola! Que guapa vas. Pero en realidad estamos pensando. Sera guarra que me ha copiado el vestido, encima no le queda ni bien. -Justin rió- Y en cambio los chicos sois más como: He capullo de mierda, ¿Que tal tío? ¿Como va todo pedazo de maricón? Pues yo eso, no lo entiendo.-Justin no paraba de reír. Siempre lo hacía. Era tan adorable.
-S, me encantas. -dijo aun riéndose
-Gracias.-dije yo muy orgullosa.
-Ven-dijo ayudándome a apoyar mi cabeza sobre su regazo.
El me miraba desde arriba y sonreía. Empezó a acariciarme el pelo. Poco a poco. Luego acarició mi mejilla y finalmente mis labios. Me miraba como un tesoro. Como lo más valioso y preciado del mundo. Como si tuviera miedo de que aquello se acabara. Como si quisiera que durara para siempre. Esta vez estaba serio. Los dos estábamos serios. Pero en nuestro ojos había un brillo particular. Un brillo que indicaba felicidad. Sabía que por dentro estaba sonriendo.
-Sam-empezó a susurrar y tomó aire-nunca he conocido a nadie como tu...se que no debo decirte esto, bueno, en realidad no debería hacer esto de salir contigo por ahí y llamarte y esas cosas pero...es que...-susurraba de tal manera que me costaba oírle. O el hablaba muy flojo o es que mi corazón latía muy fuerte. De todas maneras me incorporé y puse mis manos alrededor de su cuello, me acerqué mucho a su cara. Demasiado. Justin volvió a coger aire, esta vez lo noté. Noté su aliento, su respiración su pulso acelerado.-Sam...-continuó-té quiero decir que, aunque no debo, quiero estar contigo, y me da igual todo.
No sabía que hacer ni que decir. Me quedé en blanco, yo quería hacerme la difícil, pero en ese momento me resultaba imposible. Estaba en un parque solitario, abrazada a Justin Bieber y lo único que sabía es que le quería besar.

7.06.2011

9.Desayuno con diamantes. (Parte 2)


Justin esperaba en la puerta de una de las joyerías más prestigiosas de Nueva York. ¿Pero que digo de Nueva York? Del mundo entero. Tiffany's & Co.
Estaba apoyado en la pared, con una pierna en alto, y miraba hacia todos los lados. No sabía si buscándome a mi o a sus histéricas fans. Por su gorra y sus gafas de sol me imaginé la segunda opción. En una mano llevaba una bolsa de Starbucks. Me quedé observando desde el otro lado. No me podía mover. Mis pies no avanzaban. Pero el si que me vio. Nos quedamos parados asta que sonrió y vino corriendo hacia mi. Yo le imité y nos encontramos allí, en medio de la calle, abrazados. Puse mis brazos al rededor de su cuello, y el, los suyos al rededor de mi cintura.
El abrazo no fue muy largo, pero fue intenso. Todos mis sentidos se despertaron a la vez, e incluso creo que uno que no había sentido nunca, pero ¿el amor era un sentido? La vista, el oído, el tacto, el gusto y el olfato. De esos cinco si que estaba segura.
-Que guapa-dijo mirándome de arriba a bajo.   
-¿No llevamos ni dos minutos y ya me tiras la caña?-rió. Echaba de menos su sonrisa.
-Anda vamos.
-¿Donde?-sonrió y me señalo con un movimiento de cabeza Tiffany's. Me cogió de la mano. Otra vez. Sus manos, su piel, su tacto. -¿Pero que piensas hacer allí?
-Nada...mirar el escaparate.
-¿Quieres mirar joyas?-dije incrédula. Rió, pero no contestó a mi pregunta de inmediato. Me daba igual, era de sobras, solo por ver su sonrisa cualquier cosa merecía la pena.
-Le quiero comprar algo a alguien.-por un momento pensé que tal vez a mi, pero luego reflexioné. Era evidente que a mi no.
-¿Quien?-
Me miro fijamente y entonces con aires de chulo me dijo:
-A una chica.-se acercó más y de susurró a la oreja-que no eres tu-me dolieron. Sus palabras me dolieron. Pero no quería que el lo notara así que me hice la desinteresada. O al menos lo intenté. Quería saber a quien, quien era aquella chica. QUIEN. No contesté. Me quedé perpleja. -¿Celosa?
-¿Quien? ¿Yo?
-Si, tu.
-¿Celosa de que? Fantasma...-me miró con ternura a pesar  de que le acabara de llamar fantasma.
-Es para mi madre.-me relajé. Yo era oficialmente idiota. -Será su cumpleaños pronto.-me apretó la mano.
-¿Y quieres que té ayude a elegirlo?
-Exactamente.
-¡Ah! Toma.-me dijo pasándome la bolsa.-He traído el desayuno. Entonces saqué un chocolate caliente y unos cruasans pequeñitos. Me quedé atónita y el sonrió. 

Era como en la primer escena de Desayuno con Diamantes, cuando Audrey Hepburn vuelve de fiesta por la mañana y desayuna mirando el escaparate de Tiffany's.
-Me dijiste que era una de tus películas favoritas. -no lo puede evitar y le abracé corriendo. 
-Eres idiota.
Era tan horriblemente mono. No me lo podía creer. 
-Anda vamos-dijo tirándome de la mano para que entráramos. 

7.04.2011

9.Desayuno con diamantes. (Parte 1)

Era temprano y ya estaba en pie. Eso, era algo poco frecuente en mi. Pero tenía que salir de la cama y arreglarme. 
Salí de mi ático con el el tiempo justo y necesario para llegar cinco minutos elegantemente tarde. Tampoco quería parecer una ansiosa por llegar. En mi vida había estado más nerviosa.Ya no era el lugar, que en aquel momento era totalmente desconocido para mi, sino por el. El era ,la culpa de todo, de TODO. De mis sentimientos, de mis sonrisas, de mis preocupaciones, de mis lamentos...pero le iba a volver a tener, ese día, iba a volver a ser mio. Esta vez no dudé como en la anterior, porque esta vez le conocía, había hablado más con el, nuestra confianza era mutua. 

Subí al taxi y entusiasmada le dije al conductor la dirección. 
Aquel hombre debía de tener unos 50 o 60 años aproximadamente, pero apenas me fijé en el. Recuerdo sus ojos, eran verdes. Verdes como la misma esmeralda. Preciosos. 
Pero yo conocía unos incluso más bonitos que aquellos. Aquellos ojos que me tenían dominada. Aquellos que me habían enamorado. Aquellos ojos tiernos e irresistibles de color miel. Justin Bieber tenía unos ojos realmente increíbles. 
Me apoyé en la ventana y contemplé el paisaje. Nueva York era una ciudad mágica. Tanto de día como de noche. De día las tiendas y la gente dominaban la ciudad. También los museos, repletos de turistas de todos los países, de todas las culturas, de todas las razas y colores, allí reunidas para ver ese mágico NY que sale en todas las películas, pero que de cerca, era aun mejor. En cambio de noche las luces y la fiesta eran las que dominaban. Sitios caros y refinados como bares donde aspirante a cantante de rock lo da todo en el escenario. Por un sueño. Porque allí, en The City, es donde los sueños se cumplían. 
-Ya casi estamos señorita.-me dijo el taxista. Algo se accionó en mi estomago. 
-De acuerdo.
-¿Una cita?-no me esperaba esa pregunta, así que me sobresalte. El, se dio cuenta.-Perdona por entrometerme, pero he visto el brillo en tus ojos...
-Tranquilo. No me molesta. Si, si...tengo una cita...creo.-el hombre rió. 
-Es un sitio muy curioso para una cita. 
-Ya...
-Lo he sabido cuando has subido al taxi. Yo también tengo una hija. Y también tubo citas. Recuerdo el día en que nos presentó a el que ahora va ha ser su ex-marido. 
-¿Ex-marido?
-La palabra siempre, no existe. 
La palabra "siempre" no existe. Esta fue una frase que me marcó y que nunca olvidaré.
-Bien...ya estamos aquí.-anunció. No quería mirar por la ventana. Todavía no. No quería saber donde estábamos asta salir por la puerta y descubrirlo.
-¿Cuanto es? 
-¿Por una cita? Invita la casa-me gustaría haberle dicho que no, pero sabía que insistiría asta hacerme bajar del taxi, así que simplemente sonreí y le dí las gracias. 
Respiré hondo ante de abrir la puerta. 
Pero lo hice. La abrí. Y allí estaba el. El, esperándome delante de la puerta de... ¡Tiffany's

7.03.2011

8.Vintage

Justin me hizo prometer que no buscaría en Internet la dirección, y, que simplemente, se la dijera al taxista. ¡Que misterio!
Estaba entusiasmada. ¿Donde íbamos a ir? Más de una vez, estuve a punto de buscar la ubicación de aquel secreto lugar, pero eso, le hubiera quitado todo el romanticismo. Además la sonrisa de P cuando le enseñé el mensaje con la dirección me hizo darme cuenta de que era un sitio realmente especial.
Aquella tarde:
-Que tierno...
-Pero..¿Sabes donde es?-pregunté. P, no era de memorizar fechas ni lugares, por eso, me sorprendió. Recuerdo una vez, que estuvo saliendo con un chico. Creo recordar que se llamaba Jack. El caso es que vino nuevo a el instituto, y en pocas semanas, nos tenía a todos en el bolsillo. Además de guapo, era divertido, y, como no, P, le enamoró. Demasiado. Jack, el pobre e inocente Jack, perdió la cabeza por la alocada chica rubia. En cambio ella, no le daba la menor importancia. El lo pasó fatal cuando hicieron su primer mes y ella (que en realidad no le quería hacer daño, pero no se acordaba) además de no felicitarle, vomito encima de su regalo. P no lo hizo a propósito, tenía dolores de barriga (una resaca mortal) y estropeó el bolso Channel que el le había comprado con todos sus ahorros.
-Claro, voy allí a menudo.-continuó con la conversación.
Pero no me rebeló nada más. Después de eso necesitaba una tarde de compras, al día siguiente era el gran día, y necesitaba estar perfecta, con la ropa perfecta. Después de una manicura, pedicura, depilación, peluquería y una limpieza facial, fuimos a compararme un modelito nuevo.
Nos pateamos un montón de tiendas, pero no encontramos nada. Bueno, yo no encontré nada. Mi amiga Penelope se compró medio Nueva York.
Apunto de rendirme decidí entrar en la que iba a ser  la última tienda. Era bastante pequeña, y lo que más me gustaba, Vintage.  Y allí, me enamoré de un vestido. Creí que era el vestido más bonito que había visto en mi vida, y lo era. Cada detalle de el era perfecto. No era demasiado provocativo, pero tampoco iba tapada asta los pies. No parecía una macara, pero tampoco parecía sacada de una escuela religiosa con el uniforme puesto.
Me gustaba pasar estas tardes de chicas, con P. Ir de compras con ella, y hacerte una sesión completa de belleza era muy relajante.
Después de aquel gran hallazgo, nos volvimos para casa. Me probé otra vez más el vestido, y me tendí en la cama, intentando dormir.
Mi cabeza iba a  explotar. No podía pensar en otra cosa. Aquella noche me costó dormir. Creo que incluso soñé con el.  Justin era lo único capaz de invadir mi mente de aquella manera tan fuerte.


Mi despertador sonó...

7.02.2011

7.Té echo de menos.

Nos llamamos varios días más. Hablando y hablando durante horas, que, con el, parecían apenas minutos. Y así poco a poco, me fui acostumbrando a su voz, su manera de hablar, y sin darme cuenta, me enamoré. Pero quería volverlo a ver. Quería volver a sentir sus manos, sus labios, su piel... Lo necesitaba.
Le echaba de menos. Muchísimo. Aveces me despertaba por las noches y miraba su chaqueta. Eso me relajaba, porque sabía que no había sido un sueño. Era real. El, era real.
-Sam.
-Justin.
-Te hecho de menos-susurró desde la otra linea. Me puse colorada y me mordí el labio.
-Y yo.
-Mañana tengo el día libre. No se... ¿Te apetecería...?
-Si-Dije de inmediato. Luego me arrepentí por haber parecido tan ansiosa y desesperada, pero es que lo estaba. Justin rió.-Quiero decir...espera que mira mi agenda-sus carcajadas era exageradas. Yo también reí.

-Quedamos a las 10:30 de la mañana. Luego té envío un mensaje con la dirección. 
-Vale.

37 Wall Street
New York, NY 10005, United States
(212) 514-8015