7.08.2011

9.Desayuno con diamantes. (Parte 3)

Mi historia de amor continuaba. Entramos en Tiffany's y un hombre empezó a enseñarnos cosas. Todo era absolutamente increíble. Cada brillante, cada cadena, asta el polvo de aquella tienda era asombroso. Y  también exageradamente caro.
-¿S, que té parece esto?-dijo enseñándome unos pendientes a conjunto con una anillo.
-Hombre...no me mata. ¿No le gustaría más una collar?
-Puede ser, pero la veo mucho con collares.
-A mi me encantan.-entonces Justin me miró como si se le hubiera encendido la bombilla y hubiera tenido una ideo brillante.
-Bueno, pues vamos a mirar collares entonces.-el hombre que nos atendía empezó a sacar modelos. Los habías que eran preciosos, igual que los había soso y otros recargados. Pero cada uno tenía su magia. Una magia particular, especial, única.
Y entonces sacó las llaves. No las llaves de casa, ni las del coche, sino las llaves de Tiffany's. Collares con una llave. Un creación estúpida pero maravillosa. Se veía tan arreglado, tan formal e informal a la vez. Me fijé en especial en una. Era dorada, sencilla, sin brillantes ni dibujos. Fue amor a primer vista.
La acaricié como si fuera el tesoro más preciado del mundo. Me quedé atónita mirándola, como hipnotiza.
-¿Té gusta?-dijo Justin que se había dado cuenta.
-Si-dije apartando la vista del collar y mirándole a los ojos. No sabía cual de los dos era más hermoso. Bueno si, sus ojos desde luego.
-Bueno-torció el gesto-no creo que eso le vaya a gustar a mi madre.-suspiré.
-Lo se-me miró con ternura y me besó la mejilla. Sonreí.
-En cambio este...-dijo señalando un collar con forma de corazón. Era bonito, pero no tanto como la llave.-Si, estoy convencido, le encantará. Me lo llevo.
-De acuerdo-dijo el hombre.-¿Para regalo?
-Si, por favor.
Nos dieron el paquete y salimos. Ya una vez en la puerta Justin se dio cuenta de que se había olvidado algo.
-¡Ostia!¡Las gafas de sol! Espera aquí una momento.
-Vale-y entonces salió corriendo otra vez hacía la joyería.
Aproveché para escribirle un SMS a P.  "Tía, todo va genial. Me ha llevado a Tiffany's. Normal que té acordaras de la dirección...Esta siendo tope de mono. Me ha traído el desayuno y me lo he comido mirando el escaparate. Ya té contaré los detalles en persona. Mil besos. :) <3" 
Entonces volvió y yo guardé el móvil.
-¿Que vamos ha hacer ahora?
-Pues algo que no se en esta calle porque esta llena de gente.
-De acuerdo.
-S, se de un parque de por aquí cerca que nunca va mucha gente...-yo hubiera ido con el asta el fin del mundo si hiciera falta.
-Me parece bien-entonces me cogió la mano muy fuerte.
El parque estaba justo al lada. Nos sentamos en un banco tranquilamente. Si era verdad que no había casi nadie. Pero era una lastima. El parque era precioso.
-¿Sabes en lo que estaba pensando?-empecé a conversar.
-¿En que?
-En la manera de saludarse de los chicos y las chicas.
-¿Que?-dijo riendo
-¿Nunca te has fijado? Las chicas nos saludamos con un ¡Hola! Que guapa vas. Pero en realidad estamos pensando. Sera guarra que me ha copiado el vestido, encima no le queda ni bien. -Justin rió- Y en cambio los chicos sois más como: He capullo de mierda, ¿Que tal tío? ¿Como va todo pedazo de maricón? Pues yo eso, no lo entiendo.-Justin no paraba de reír. Siempre lo hacía. Era tan adorable.
-S, me encantas. -dijo aun riéndose
-Gracias.-dije yo muy orgullosa.
-Ven-dijo ayudándome a apoyar mi cabeza sobre su regazo.
El me miraba desde arriba y sonreía. Empezó a acariciarme el pelo. Poco a poco. Luego acarició mi mejilla y finalmente mis labios. Me miraba como un tesoro. Como lo más valioso y preciado del mundo. Como si tuviera miedo de que aquello se acabara. Como si quisiera que durara para siempre. Esta vez estaba serio. Los dos estábamos serios. Pero en nuestro ojos había un brillo particular. Un brillo que indicaba felicidad. Sabía que por dentro estaba sonriendo.
-Sam-empezó a susurrar y tomó aire-nunca he conocido a nadie como tu...se que no debo decirte esto, bueno, en realidad no debería hacer esto de salir contigo por ahí y llamarte y esas cosas pero...es que...-susurraba de tal manera que me costaba oírle. O el hablaba muy flojo o es que mi corazón latía muy fuerte. De todas maneras me incorporé y puse mis manos alrededor de su cuello, me acerqué mucho a su cara. Demasiado. Justin volvió a coger aire, esta vez lo noté. Noté su aliento, su respiración su pulso acelerado.-Sam...-continuó-té quiero decir que, aunque no debo, quiero estar contigo, y me da igual todo.
No sabía que hacer ni que decir. Me quedé en blanco, yo quería hacerme la difícil, pero en ese momento me resultaba imposible. Estaba en un parque solitario, abrazada a Justin Bieber y lo único que sabía es que le quería besar.

2 comentarios:

  1. Mi P :) Cuando se va ha editar esto? Es absolutamente precioso como otra que yo me se. Que sepas que quiero que esta historia dure para siempre <3

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  2. deberias hacer un libro con esta historia y publicarlo yo creo q seria lider en ventas

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